jueves, 3 de mayo de 2012

¡¡ ACCIÓN !!

Saludos, ciudadanos.

- Tengo que tratar un asunto muy delicado y necesito urgentemente que hablemos.

La frase es inmejorable. Pronunciada en un momento de intimidad con el tono y volumen adecuados, provoca en quien la escucha una falsa inclinación a la generosidad y siembra una duda que genera un profundo a la vez que morboso deseo de conocer de qué se trata.

Recuerdo haberla pronunciado ante el párroco del pueblo, un hombre siempre dispuesto a abrir las orejas más de lo debido y no precisamente por un sentimiento de hermandad cristiana. Don Ramón estuvo ejerciendo su labor durante diecinueve años en los que logró labrarse una respetabilidad intachable hasta con los que no acudían a su iglesia. Cercano a los setenta años, rechoncho y de escasa altura, era reacio a mostrar su calvicie y no eran pocos los que reían secretamente cuando el viento le jugaba una mala pasada a su peinado de cortinilla. Un lunes de pascua lo encontraron unas ancianas muerto en la sacristía, a los pies de la escalera que comunicaba con su casa particular. Uno de los golpes durante la caída resultó ser fatal pero el peor de los impactos fue esa mueca extraña con la que quedó su cadáver, adornado con un palmo de cabellos que salían de la parte izquierda de su cabeza y que quedaron distribuidos en forma de abanico.

Evidentemente el destino no es tan caprichoso, fui yo el que compuso la escena tras empujarle hacia los peldaños. No quería ni rastro de elegancia en aquel rostro que, en otras ocasiones sudoroso y grotesco era capaz de mostrar la más temible de sus versiones mientras sodomizaba a los seis niños cuya inocencia quedó desintegrada.

El cura supuso una tarea fácil, pero no siempre es así. Unos pocos días tras el incidente de la escalera y con buena parte del pueblo aún conmocionado, otro cuerpo sin vida se apoderó de las conversaciones de los martes de mercado. Se trataba del director de una oficina bancaria de esas que vendían participaciones preferentes a los más mayores y desconocedores de productos financieros. En este caso no hubo tanta conmoción puesto que por todos eran conocidas las triquiñuelas, engaños y fraudes que este malnacido había perpetrado en numerosas ocasiones entre sus propios vecinos. Había lidiado hábilmente con denuncias de las que salió indemne, súplicas entre lágrimas de ancianos que querían recuperar sus ahorros, insultos incesantes y amenazas que jamás llegan a cumplirse pero van mermando la moral, por lo que a nadie le pareció extraño que no soportase la presión y un día alguien lo encontrase colgando de una soga.

Adorné su ejecución con una breve carta de despedida que dejé en uno de sus bolsillos. "Que Dios me perdone", decía. No fue sencillo obligarle a escribir esa frase, pero una ballesta apuntándole entre los ojos puede ser muy convincente. Lo más trabajoso consistió en convencerle de que acabar ahorcado era la muerte más honorable que podía tener dada su situación. Le puse en la tesitura de qué sensación prefería dejar tras su muerte, si la de hombre asesinado como venganza por los delitos cometidos ('no me extraña', 'tenía que pasar algún día', 'se lo merecía', diría la gente murmurando) o la de alguien que por fin tomó conciencia de lo que había hecho y decidió arrepentirse de la forma más contundente ('en el fodo no era malo', 'seguro que le obligaban sus superiores al pobrecillo'). Eligió la segunda creo que porque la primera opción era particularmente horrible y no soportó la idea de acabar en trocitos del tamaño de cubitos de hielo.

Justo al día siguiente apareció el cuerpo de un promotor inmobiliario flotando en la acequia de un pueblo vecino. Nadie relacionó el hecho con los dos anteriores sucesos puesto que el empresario llevaba veinte días desaparecido, habiendo tenido el honor de ser la primera de mis víctimas. Me relajé al comprobar que todos creyeron que su motocicleta de gran cilindrada se había precipitado al agua en un accidente fortuito, ya que no fue uno de mis mejores trabajos, tengo que admitirlo, pero afortunadamente la corriente de la acequia diluyó hasta borrar mis errores de novato. Elegí a este tipo porque gracias a su avaricia muchos estamos hoy sin trabajo. Un ERE a todas luces injustificado nos llevó a cientos de personas al desempleo mientras él engordaba su cuenta de resultados. Hábiles maniobras contables y el beneplácito de una inmunda reforma laboral hicieron el resto. Conozco a más de uno que habrá sacado una botella de cava para celebrarlo. Yo no podría hacerlo, no podría regocijarme de esa manera. Me conformo con leer el periódico: "debido a las condiciones medioambientales del entorno, el cuerpo se encontraba en un avanzado estado de putrefacción" y no dejo de pensar que, cuando estaba vivo, también estaba podrido.

Ha llegado el momento en el que ya no puedo fingir más muertes accidentales ni suicidios. El pueblo no es muy grande y otra muerte violenta acarrearía sospechas y la consiguiente revisión de los casos anteriores. Acabarían por atraparme ya que jamás he sido un genio del crimen y estoy seguro que he dejado numerosas pruebas que me implican. No es que me importe que me detengan, estoy seguro que acabaré con mis huesos en la cárcel (es parte del plan), pero primero he de acabar lo que hemos comenzado a toda costa. Ha llegado el momento de los asesinatos sin decorado, de las venganzas sin florituras y de la muerte sin remisión.

Todos aquellos que han colaborado por acción u omisión de los problemas de la sociedad habrán de pagar por ello. Somos muchos, estamos en todas las ciudades y estamos organizados. Yo no soy más que la parte correspondiente a un pueblito, pero me consta que en cada pueblito, en cada ciudad hay uno o varios como yo que también están actuando. Tras nuestras acciones, cientos de miles de 'accidentes' se han sucedido por toda la geografía española y ahora tenemos pendiente la ofensiva final. Alguno pensará que nosotros también somos un problema de la sociedad, y tiene razón. Pero seremos su último problema. A nosotros nos juzgarán y condenarán magistrados justos porque antes habremos eliminado a los corruptos. La noticia de nuestra encarcelación aparecerá en unos medios de comunicación renovados por la 'ausencia' de los anteriores, unos vendidos cuya función no era otra que adoctrinar. Curas pederastas, banqueros y empresarios sin escrúpulos, agentes de la ley que la sobrepasan, especuladores financieros, monarcas omnipotentes... todos caerán junto a nosotros. Los que queden aprenderán duramente la lección durante unos años y luego sus hijos, o sus nietos, volverán a comenzar obligando a otros en un futuro a hacer lo que nosotros estamos haciendo ahora.

Hoy hay Pleno en el Ayuntamiento. Nunca miran bajo la mesa más que para encender la megafonía. Van a guardar un minuto de silencio por la muerte del cura. Poco se imaginan que en ese momento estallará el artefacto. Ese será el gran estallido final. Vengo preparándolo hace un tiempo, diciendo en mi blog lo aburridos que son los plenos, e incluso acudiendo yo mismo a muchos de ellos para después resumirlos y así provocar que los ciudadanos no acudan al consistorio. Así no habrá víctimas innecesarias. Y si por casualidad acude alguien (que lo dudo) no tengo más que apartarle a un lugar seguro diciéndole aquello de:

- Tengo un tratar un asunto muy delicado y necesito urgentemente que hablemos.

19 comentarios:

  1. Por supuesto, el texto del artículo pertenece única y exclusivamente al terreno de la ficción. Quiero poder seguir diciéndoles a amigos y conocidos eso de tratar asuntos delicados ;)

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  2. Anónimo5/03/2012

    Ayer el PSOE, cumplía 133 años, pero creo que ni los mismos concejales del partido lo sabían. Así es la realidad de los socialistas de hoy en día, que no saben ni de donde vienen.

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    1. Anónimo5/05/2012

      Seguro que tu les puedes enseñar

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  3. Anónimo5/03/2012

    Hombre tanto como ficción pues no se. No me extrañaría que algun dia a alguien se le fuese la olla por la mala situación y liarla parda. Muy bueno.

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    1. Esperemos que no. O sí. Yo qué sé.

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  4. Anónimo5/04/2012

    Ya puestos Ciudadano, que al mismo tiempo suene la obertura 1812 de Tchaikovsky.

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    1. Concedido:
      http://youtu.be/cBxDNl0VMNU?t=14s

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  5. Anónimo5/04/2012

    Has visto demasiadas veces a Dexter y te han entrado las ganas, es normal, a mi me ocurre lo mismo JAJAJAJ muy buen relato.

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  6. Anónimo5/04/2012

    Ciudadano, prometiste en Facebook que no usarías insultos ni palabras malsonantes en este artículo y has cumplido. Pese a todo prefiero tu tono anterior, el que no pone los pelos de punta al leerlo.

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    1. Bueno... son gustos, pero igual de DESapasionado hay que leer un tipo de artículo u otro, con la debida distancia. Saludos.

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. http://www.youtube.com/watch?v=yWaouJ6ufLE

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    2. Decía, antes de cometer unas de mis tropelías borradoras, que como no conozco Dexter, lo oigo mas con esta música:
      http://www.youtube.com/watch?v=yWaouJ6ufLE

      Hay cosas es las que es imposible superar a Kubrick...XD

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    3. Si es por musicalizar el texto, voto por http://youtu.be/qX4lBeRtexI

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  8. Navigator5/05/2012

    Me sirve cualquiera de los temas musicales, pero me sigo quedando con Tchaikovsky y unos cuantos kilos de TNT jeje

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    1. Navigator5/05/2012

      Error 503!! Ein???

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  9. Navigator5/05/2012

    Me sirve cualquiera de loa temas musicales que habéis puesto, pero me sigo quedando con Tchaikovsky y unos cuantos kilos de TNT jejeje

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  10. Anónimo5/14/2012

    Citizen te van a denunciar por apologia de la violencia jajajajaja

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